Durante los años posteriores a la pandemia, el sector del fitness se preguntó hasta qué punto el entrenamiento digital podía sustituir parte de la experiencia tradicional del gimnasio. Cinco años después, la tecnología se ha consolidado como complemento, pero no ha reemplazado el valor de las instalaciones físicas.

Un estudio elaborado por CIL Strategy Consultants en colaboración con Total Fitness ha confirmado que factores como la conveniencia, la calidad de la propuesta y la relación calidad-precio siguen teniendo un peso importante a la hora de elegir un gimnasio.

El gimnasio es mucho más que la sala de entrenamiento

El informe pone de manifiesto que la experiencia del usuario no depende únicamente de las máquinas, las clases dirigidas o el equipamiento disponible, ya que también se construye a través de la recepción, las zonas comunes, los espacios de recuperación, la limpieza, el confort y la calidad general de las instalaciones.

Por lo tanto, en un mercado cada vez más competitivo, todos estos elementos ayudan a definir la percepción que el socio tiene del centro. Y dentro de este recorrido hay un espacio que no debería quedar en segundo plano: el vestuario.

El vestuario también forma parte de la experiencia

El vestuario es uno de los primeros espacios que utiliza el usuario antes de entrenar y uno de los últimos antes de abandonar el gimnasio. Su distribución, comodidad, estado de conservación y facilidad de uso influyen directamente en la experiencia cotidiana.

Una sala de entrenamiento puede disponer de equipamiento de última generación, pero si el vestuario transmite una sensación muy inferior al resto de la instalación se rompe la coherencia de la propuesta, especialmente en centros que buscan diferenciarse mediante la calidad.

Taquillas pensadas para el uso real

Las taquillas de gimnasio tampoco deben plantearse únicamente como un elemento de almacenamiento. Su capacidad, resistencia, diseño, sistema de cierre y adaptación al espacio forman parte del funcionamiento diario del vestuario.

Por este motivo, cada proyecto debe analizar el número de usuarios, la intensidad de uso, la humedad, las zonas de paso y las necesidades específicas del centro. No requiere la misma solución un gimnasio de alta rotación que un club premium, un centro boutique o una instalación deportiva pública.